Perdidos en Suipacha
"Hay días en los que el mejor recuerdo nace exactamente donde el camino deja de existir."
Había preparado el recorrido como tantos otros.
Mapas sobre la mesa. Horas buscando caminos rurales. Después la computadora. Más tarde el GPS.
Todo indicaba que ese camino existía.
Hasta que llegamos.
Y el camino... no estaba.
No era un desvío.
No era un alambrado nuevo.
Simplemente había desaparecido.
Por unos segundos miré la pantalla del GPS, levanté la vista y sonreí. La tecnología marcaba un camino. El campo decía otra cosa.
No había tiempo para lamentarse.
Había que encontrar una solución.
Buscando una alternativa llegamos a una estancia.
Pedimos permiso para pasar.
Nos abrieron las tranqueras y comenzamos a avanzar entre huellas de vacas, pastizales y barro, enlazando una huella con otra para volver a encontrar el recorrido.
Ya nadie preguntaba si íbamos bien.
Todos estaban disfrutando la aventura.
Aquello que había empezado como un problema se estaba transformando en el mejor momento del día.
Después de varios kilómetros apareció un viejo cartel.
Suipacha.
Nos miramos y estallamos de risa.
Habíamos encontrado nuevamente el rumbo.
La foto junto al cartel no fue para demostrar que habíamos llegado.
Fue para inmortalizar ese instante en el que entendimos que, muchas veces, perderse también forma parte del viaje.
La salida terminó !
Llegamos cansados, embarrados y felices.
Con los años nadie recordó cuántos kilómetros hicimos.
Nadie recordó el promedio.
Ni el tiempo.
Todos recordaron aquella aventura.
Por eso dejó de llamarse por el recorrido.
Para siempre quedó bautizada como...
"Perdidos en Suipacha".
Lo que aprendí ese día
Hasta ese momento yo pensaba que guiar era conocer el camino.
Ese día entendí que guiar es otra cosa.
Es mantener la calma cuando el camino desaparece.
Es animarse a improvisar.
Es pedir permiso cuando hace falta.
Es cambiar el plan sin perder las ganas.
Y, sobre todo, lograr que al final del día el grupo vuelva a casa con una historia que quiera contar una y otra vez.
Porque los mapas ayudan a llegar.
Pero las mejores anécdotas nacen cuando el camino decide sorprendernos.
"A veces pienso que, si aquel camino hubiera estado donde decía el mapa, hoy no tendríamos una historia para recordar. Nos habríamos perdido una aventura."
#aenbici
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