Hoy es:

martes, 4 de agosto de 2026

Una vez nos Perdimos, pero..

Perdidos en Suipacha
"Después de perder el camino... encontrar este cartel fue casi una celebración."

"Hay días en los que el mejor recuerdo nace exactamente donde el camino deja de existir."
Había preparado el recorrido como tantos otros.
Mapas sobre la mesa. Horas buscando caminos rurales. Después la computadora. Más tarde el GPS.
Todo indicaba que ese camino existía.
Hasta que llegamos.
Y el camino... no estaba.
No era un desvío.
No era un alambrado nuevo.
Simplemente había desaparecido.
Por unos segundos miré la pantalla del GPS, levanté la vista y sonreí. La tecnología marcaba un camino. El campo decía otra cosa.
No había tiempo para lamentarse.
Había que encontrar una solución.
Buscando una alternativa llegamos a una estancia.
Pedimos permiso para pasar.
Nos abrieron las tranqueras y comenzamos a avanzar entre huellas de vacas, pastizales y barro, enlazando una huella con otra para volver a encontrar el recorrido.
Ya nadie preguntaba si íbamos bien.
Todos estaban disfrutando la aventura.
Aquello que había empezado como un problema se estaba transformando en el mejor momento del día.
Después de varios kilómetros apareció un viejo cartel.
Suipacha.
Nos miramos y estallamos de risa.
Habíamos encontrado nuevamente el rumbo.
La foto junto al cartel no fue para demostrar que habíamos llegado.
Fue para inmortalizar ese instante en el que entendimos que, muchas veces, perderse también forma parte del viaje.
La salida terminó !
Llegamos cansados, embarrados y felices.
Con los años nadie recordó cuántos kilómetros hicimos.
Nadie recordó el promedio.
Ni el tiempo.
Todos recordaron aquella aventura.
Por eso dejó de llamarse por el recorrido.
Para siempre quedó bautizada como...
"Perdidos en Suipacha".
Lo que aprendí ese día
Hasta ese momento yo pensaba que guiar era conocer el camino.
Ese día entendí que guiar es otra cosa.
Es mantener la calma cuando el camino desaparece.
Es animarse a improvisar.
Es pedir permiso cuando hace falta.
Es cambiar el plan sin perder las ganas.
Y, sobre todo, lograr que al final del día el grupo vuelva a casa con una historia que quiera contar una y otra vez.
Porque los mapas ayudan a llegar.
Pero las mejores anécdotas nacen cuando el camino decide sorprendernos.
"El mapa decía que por acá seguía el camino. La realidad tenía otros planes."

"A veces pienso que, si aquel camino hubiera estado donde decía el mapa, hoy no tendríamos una historia para recordar. Nos habríamos perdido una aventura."

#aenbici

Capítulo 0 Donde Todo empezó

Capítulo 0 — Donde empezó todo

Antes de los caminos de tierra, de las montañas, de las alforjas y de tantos kilómetros compartidos, hubo una bicicleta.

Era una Legnano. No era simplemente una bicicleta nueva para un niño; era un regalo que llegaba cargado de significado. Llegó en un momento especial, mi Primera Comunión, y junto a ella quedaron en una foto dos personas que forman parte de mi historia: mis abuelos.


Seguramente en ese momento no imaginaba todo lo que esa bicicleta iba a representar muchos años después. No sabía que una bicicleta podía convertirse en una compañera de aventuras, en una forma de conocer lugares, en una manera de encontrar amigos y también de encontrarme conmigo mismo.

Esa imagen guarda algo más que un recuerdo. Guarda una semilla.

Porque muchas veces los grandes caminos empiezan de una manera sencilla: un niño que recibe una bicicleta, una sonrisa, una familia detrás y la ilusión de salir a descubrir el mundo.

#aenbici

Claudio, el bicicletero

Primero compañero de ruta. Después mecánico. Con el tiempo, amigo.

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Hay personas que uno conoce por una necesidad puntual y, sin darse cuenta, terminan formando parte de la historia más importante de la bicicleta.

Claudio fue primero eso: un compañero. Alguien del camino. Un nombre más dentro del mundo de la bici. Pero con el tiempo pasó a ser mucho más que el mecánico al que uno le llevaba la bicicleta cuando algo se rompía.

Compartiendo la ruta, tiempos de pedaleo (Abril 2015).

Cuando una bicicleta entra a un taller, en realidad entra una parte de la vida de quien la usa. Entraron mis miedos antes de una salida, mis dudas, mis urgencias, mis ganas de seguir pedaleando. Y Claudio siempre estuvo ahí, con la paciencia de quien sabe escuchar tanto una rueda como una historia.

La relación fue cambiando sin necesidad de anunciarlo. Primero fue la confianza de dejarle la bici. Después fue la tranquilidad de saber que iba a volver mejor de lo que había llegado. Y más tarde, casi sin darme cuenta, apareció la amistad.

Claudio en su taller, el espacio donde interpreta y cuida cada bicicleta.

Las fotos dicen mucho de ese recorrido. En una de ellas estamos juntos en una salida, todavía con ese aire de compañeros que comparten una pasión. En otra aparece Claudio en su taller, rodeado de herramientas, en ese lugar donde no solo arregla bicicletas: también las entiende. Y en la última, ya no hay taller ni distancia entre cliente y mecánico. Hay una selfie sencilla, una sonrisa, y la certeza de que la bicicleta hizo también ese trabajo invisible de juntar personas.

Una selfie en el taller: la amistad que floreció entre ruedas, llaves y pedales.

Porque eso es Claudio para mí: el que cuidó mis bicicletas, sí. Pero también el que termina cuidando una parte de mi camino.

Y eso no se olvida.

#aenbici #bikelife #cicloturismo #argentina #buenosmomentos #amigo
aenbici.blogspot.com

Bitácora de viaje


Bitácora de viaje

“Hay historias que empiezan con el primer pedal. La mía empezó mucho antes.”

Durante mucho tiempo pensé que organizar una salida en bicicleta era simplemente decidir un destino y salir a pedalear. Con los años entendí que estaba equivocado. El viaje no arrancaba en el camino; empezaba varios días antes, desplegado sobre una mesa.

Allí se abrían los mapas de papel, aparecían los primeros recorridos dibujados a mano y comenzaba un trabajo silencioso que casi nadie veía. Horas de buscar caminos rurales, unir pueblos olvidados, descubrir viejas estaciones de tren y calcular distancias para que, cuando llegara el sábado, los demás solo tuvieran que dedicarse a disfrutar.

Figura 1. El origen de todo: la cartografía física, la mesa de café y el trazo paciente del recorrido sobre el mapa de papel.

Aquellas primeras salidas tenían la mística pura de la aventura. No existía la inmediatez ni la precisión absoluta de hoy. Un mapa podía asegurar que un camino existía... y al llegar, descubrir que la vegetación o los años se lo habían tragado. Muchas veces había que improvisar. Otras, simplemente dejarse llevar por la intuición. Y eso, justamente, también era parte del viaje.

Aprender un camino nuevo

El día que llegó mi primer Garmin sentí que se abría una puerta. No porque la tecnología fuera a reemplazar la mística de perderse, sino porque me daba la posibilidad de preparar mejor la experiencia.

Figura 2. La transición constante entre la consulta del terreno y la lectura del papel en medio de la ruta.

Recuerdo una salida en la que todavía estaba aprendiendo a domarlo. En un cruce confuso perdí la referencia y le pregunté a uno de los compañeros con más experiencia sobre el rumbo a tomar. Su respuesta fue tan corta como inolvidable:

—Ah... no sé... arreglate.


En ese momento me molestó. Hoy, a la distancia, le agradezco enormemente esa sequedad. Porque en ese instante entendí algo fundamental: si quería guiar a un grupo, tenía que aprender de verdad. No podía depender de nadie más. Ese día empezó un aprendizaje técnico y personal que todavía continúa.

Figura 3. El análisis detallado de la cartografía digital: puentes ferroviarios, arroyos y vías en desuso.

Lo que no se veía

Con el tiempo, el GPS dejó de ser un simple aparato sujeto al manubrio para convertirse en el corazón de una rutina fascinante. Sobre la mesa se alineaban el dispositivo, una libreta de campo, anotaciones a lápiz, horarios, kilómetros exactos, alternativas de paso, estaciones de tren abandonadas y hasta posibles caminos de escape por si el clima o los pinchazos cambiaban los planes.

Figura 4. La mesa de operaciones: la libreta manuscrita, el Garmin GPSmap 60CSx y el software MapSource en plena transferencia de rutas.

Aquella libreta de tapas gastadas era mi verdadera bitácora de viaje. Cada salida quedaba escrita y vivida antes de existir en la realidad. Mientras todos esperaban ansiosos el fin de semana para pedalear, yo ya llevaba días viajando en mi cabeza.

Guiar

Con los años llegaron incontables salidas, muchísimos amigos y miles de kilómetros compartidos. Pero, por encima de todo eso, llegó algo infinitamente más valioso: la confianza.

Hubo un momento clave en el que el grupo dejó de preguntar si el recorrido estaba bien pensado o si el camino era transitable. Simplemente se convirtió en un código tácito:

—“Si lo armó Verde... vamos.”


Esa confianza fue uno de los regalos más genuinos que me dio la bicicleta, pero también me cargó de una enorme responsabilidad. Por eso empecé a publicar no solo la hora y el punto de encuentro, sino también una hora estimada de llegada. Aprendí que guiar no era ir pedaleando adelante imponiendo el ritmo. Guiar era cuidar el tiempo y la seguridad de todos. Era anteponer el grupo a uno mismo.

Figura 5. La responsabilidad del guía: trazar la ruta clara y velar por el grupo antes de salir a rodar.

De esas experiencias nació una máxima que adopté y repetí en cada convocatoria:

“Si no conocen el camino, no vayan adelante.”


No era una orden autoritaria; era una forma de cuidarnos. Perder diez minutos por un desvío equivocado podía significar perder la luz del día o el tiempo que habíamos ganado para disfrutar de un pueblo, de una estación o de una charla con mate en mano.

Mucho más que un GPS

Figura 6. El compañero de manubrio: el Garmin GPSmap 60CSx montado y listo para marcar el rumbo en la ruta.

Hoy sigo usando el Garmin. Lo miro con el mismo cariño y nostalgia que el primer día. Pero los años y los caminos me enseñaron que lo más valioso nunca estuvo encerrado dentro de esa pantallita de píxeles.

Lo verdaderamente importante fueron las historias que ayudó a construir: las amistades de hierro, las risas en medio del barro, los caminos encontrados y también aquellos que habían desaparecido obligándonos a improvisar juntos.

Porque, al final del día, el verdadero recorrido nunca quedó grabado en un archivo de track. Quedó grabado en la memoria de quienes compartimos cada pedaleada. Y cada vez que vuelvo a abrir una vieja bitácora, descubro con alegría que el viaje todavía no terminó.

martes, 21 de julio de 2026

Lo importante no es llegar, lo importante es el camino.


 No recuerdo todas las llegadas.

No recuerdo cada cartel, cada plaza o cada foto que saqué durante tantos años de bicicleta.

Pero sí recuerdo los caminos.

Recuerdo los amaneceres fríos.
Los mates compartidos.
Las rutas de tierra que parecían no terminar nunca.
Las subidas que obligaban a bajar el ritmo y escuchar solamente la respiración.

Con el tiempo descubrí algo curioso.

Las mejores historias no nacieron cuando llegué a un lugar.
Nacieron mientras iba hacia él.

Quizás por eso sigo pedaleando.

No para sumar kilómetros.
No para acumular desafíos.
No para demostrar nada.

Pedaleo porque arriba de una bicicleta el mundo vuelve a tener el tamaño justo.

Las preocupaciones se acomodan.
Las ideas encuentran espacio.
Los silencios dejan de incomodar.

A veces el camino es fácil.
A veces parece empinarse más de la cuenta.
Pero incluso en los días difíciles aparece una curva, un paisaje o una charla que recuerda por qué vale la pena seguir.

Hoy miro hacia atrás y entiendo que muchas de las cosas más importantes de mi vida se parecieron a esos caminos de ripio que tanto disfruto.

Nunca fueron rectos.
Nunca fueron perfectos.

Pero siempre me llevaron a lugares que valió la pena conocer.

Por eso sigo avanzando.

Despacio si hace falta.

Disfrutando cada tramo.

Porque al final, la verdadera recompensa nunca fue llegar.

La verdadera recompensa siempre fue el camino.


Hasta la proxima amigos !

jueves, 10 de noviembre de 2022

Punta Indio Buenos Aires/Argentina

 

                                                                    Punta indio:



Lo que más se destaca del lugar es el Parque Costero del Sur, declarado por la UNESCO Reserva Mundial de Biósfera.

Hay un #IndioQuerandi de 5 metros en la playa El Picaflor.

La escultura fue hecha con hierros de desecho llevada a cabo por el grupo de artistas «Cultura Vallese» y representa al Comandante Andresito de Corrientes y al Indio Querandi.

Muchos de los habitantes no sabían que era tierra habitada por los querandíes “Dicen que hay mucha vasijas y cosas así que han ido encontrando, pero nunca se han preguntado de donde salían”. 

Es muy loco, muy lindo porque tiene todas las calles con nombre de caciques y pueblos originarios, El sendero de Interpretacion Arroyo Villodo de unos 1500 m que acompaña la traza del agua y se sumerge entre las plantas y arboles que lo acompañan.

Las primeras menciones sobre los grupos originarios que habitaban nuestro territorio y que los españoles denominaron "Querandies" se encuentran en las crónicas de las expediciones de Sebastián Gaboto, Pedro de Mendoza y Juan de Garay.

Estimamos que esta práctica del nomadismo seguiría rutas estacionales preestablecidas, con un conocimiento cabal de los territorios y los diferentes recursos económicos que podrían explotar según las estaciones, los querandies eran cazadores, recolectores y pescadores nómades que recorrían las llanuras cercanas a los grandes ríos como el Paraná y el Río de la Plata.

 


Hasta la proxima amigos !

 

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martes, 25 de octubre de 2022

Albarellos Mis raíces Rosarinas!


Albarellos

Ubicada a 45 kilómetros al suroeste de Rosario, las poco más de 7.000 hectáreas de su distrito están siempre cubiertas de soja, lentejas, arvejas, maíz y trigo y el casco urbano ocupa unas 14 cuadras.

En sus orígenes se llamó Esteban Dell’ Elce por su fundador, un acopiador de cereales y agricultor que en 1912 inició el trazado del poblado, y pasó a tener su actual nombre cuando se levantó la estación Albarellos del ferrocarril Central Córdoba.

Su patrona es Nuestra Señora de Luján.

Aproximadamente hacia 1850, la zona aún estaba habitada por aborígenes; más tarde, unas pocas familias inmigrantes le dieron vida al pueblo y luego llegaron más italianos, españoles y de otros países europeos que con su amor a la tierra, esfuerzo y tesón crearon su porvenir y un bienestar para sus familias.

Con el progreso, se fueron organizando y creando las distintas instituciones; entre ellas el club Sportivo Albarellos

El único servicio telefónico con que contaba el poblado era una cabina pública instalada en el club y dos líneas particulares dependientes de la central de Coronel Bogado.

La inauguración del paso del ferrocarril se produjo entre 1904 y 1906 y en su construcción trabajaron todos los habitantes del pueblo. Las vías fueron el despertar del progreso, ya que por sus rieles se transportaba la producción agropecuaria de toda la zona, los pasajeros, la correspondencia y los viajantes que traían su mercadería.

El primer correo funcionó en la casa del fundador del pueblo, luego en el almacén de ramos generales de D’Onofrio. El primer almacén de ramos generales del pueblo fue Casa Dell’Elce donde además se acopiaban cereales; luego surgió Casa Nannini, más tarde la primera panadería de la familia Ferrary y había en los campos vecinos negocios que vendían alimentos, pero además funcionaban como pulperías y eran sitios de recreación para los trabajadores y agricultores.

En 1912 los hermanos D’Onofrio abrieron su negocio en la esquina de Comercio y Rosario e instalaron el primer surtidor de nafta que, con más infraestructura, sigue existiendo.
Es el único almacén de aquellos lejanos tiempos que perdura hoy como ferretería



Ricardo Giusti es el Hijo campeón del pueblo.


Chela Giusti, la mamá de Ricardo, que integró el plantel de la selección nacional de fútbol campeona en el Mundial de México de 1986, recuerda la fiesta que hubo cuando el futbolista regresó. “La gente nos fue a esperar a Coronel Bogado, habían venido de toda la zona”.

Ricardo “empezó en Newell’s Old Boys y al cumplir los 17 años se fue a Buenos Aires y jugó en Argentino Juniors e Independiente. Terminó su carrera en Unión de Santa Fe. Estudiaba el secundario en Bogado y cuando salía, se iba en el colectivo a practicar a Rosario”


Esta es una mini reseña del Pueblo que cobijo a los Fantin, mi bis Abuelo Fernando, Casado con Carolina Apolonio con quien tuvo 9 hijos, Estela mi abuela, quien siempre hizo que Albarellos sea el lugar al que volver lo haces o lo hacías con felicidad. Las Cenizas de mi viejo descansan tambien aca, porque se que aqui el siempre fue feliz.


Mis recuerdos grabados a fuego son muchos, llegar en tren y que el sulqui este esperándonos en la estación para llevarnos al campo, ¡¡que viaje!! Y si había barro ni te cuento jajaj..


Ir a lo de D’onofrio a comprar o por combustible cuando ya de grandes llegábamos en auto, la picadita


vermut mediante entre los juegos de cartas ente mi viejo y sus primos al atardecer en lo de Sarachini.

Llamar por teléfono al pueblo, la única forma de comunicarse para avisar que estábamos por ir de visita...

Como diría mi vieja…cuantos recuerdos, ni que hablar que hoy nietos de aquellos 9 hermanos seguimos viéndonos y disfrutándonos como siempre.

Albarellos es una marca registrada en mi corazón!



Hasta la proxima amigos !!
#aenbici Oct 2022



jueves, 6 de enero de 2022

Viboras Provincia de Buenos Aires Argentina

 Víboras es una estacion de ferrocarril ubicada en el paraje rural del mismo nombre, Partido De Puan, Buenos Aires, Argentina.


Pertenece al Ferrocarril General Roca en su ramal entre Darregueira hasta Alpachiri y
Remeco. No presta servicios de pasajeros desde 1978.
Su denominacion se origina por la laguna de ese nombre, existente en las inmediaciones de la estación .

Al acercarnos vemos lo que queda de la estación y  frente de ésta, el cartel vial que anuncia la existencia de la Escuela Nº 12 "Martín Güemes", que parece haber conocido mejores épocas. La calle de acceso es angosta, invadida por  los altos pastizales 

Techos y  ventanas rotas, tapiadas o ausentes, puertas que ya no están en su sitio, son el marco para este tiempo, en este lugar que indudablemente supo de épocas prósperas junto al tren. 
Comenzó a funcionar  el 30 de diciembre de 1905 en forma condicional la parte del ramal que comprendía entre Alta Vista y Avestruz. Fue una estación de 2da categoría habilitada para cargas, pasajeros, telégrafos y encomiendas.




Hacia la década del 1920 Víboras contaba con Estafeta Postal, situada en el edificio de la estación, existía el Almacén de Ramos Generales de Cándido P. Carrozzi y destacamento policial. 

Hasta La proxima Salida amigos !

sábado, 23 de octubre de 2021

Cura Malal, Buenos Aires Argentina

 Cura Malal:

Es un pueblo perteneciente al partido de Coronel Suárez, en la provincia de Buenos Aires que se fue originando en la época de la colonización con la instalación de grandes estancias como La Curamalan y La Cascada.


El paso del ferrocarril permitió desde 1883 el traslado de la producción agropecuaria y de las personas,

e hizo posible que el pueblo fuera creciendo, consolidándose en los aspectos propios de su situación rural, y así surgieron comercios, talleres, una escuela la  capilla llamada del Perpetuo Socorro y el Boliche/ Pulpería “La Tranca”,  que era un boliche de copas y de venta de algunos artículos, conocido como el almacén de Leonard,   un lugar centenario asentado en barro, de una impronta humilde.

La fecha de fundación de Cura Malal como pueblo es el 17 de
septiembre de 1905 cuando se llevó a cabo una subasta de lotes, basada en el plano que fuera medido y trazado por el ingeniero Nicolás Valsoe. 

 La estación de trenes pertene al Ferrocarril General Roca. 

El ramal es servido por la empresa estatal de pasajeros Trenes Argentinos desde la estación Constitución ubicada en la Ciudad de Buenos Aires hasta la Estación Bahía Blanca, sin embargo las formaciones no se detienen en esta estación.

Por sus vías corren trenes de carga de la empresa Ferroexpreso Pampeano.



Hasta La Proxima Salida Amigos !!


Coronel Suarez, Buenos Aires Argentina

Coronel Suarez: 

 El 10 de Julio de 1882 durante la gobernación de Dardo Rocha se crea el partido de Coronel Suárez; por Ley 1497. Por ley 2829 del 28 de mayo de 1883, se fundan los pueblos en los distritos de: Tres Arroyos, Coronel Suárez y Coronel Pringles.  

Debe su actual nombre a Manuel Isidoro Suárez, coronel del Ejército Argentino, que luchó en las guerras de independencia hispanoamericana, dirigiendo la caballería peruana y colombiana en la batalla de Junín en Perú cuando tenía 24 años. Su accionar decidido definió la suerte del combate al ordenar una audaz carga de caballería contra el ejército realista que finalizó con el desbande de este en una batalla que se peleó a sable y espada.

Cada uno adopta el nombre de su respectivo partido y se convierte en cabecera del mismo. En 1884 un grupo reducido de galeses provenientes del Chubut ocupan ocho leguas que les fueron cedidas con destino a la agricultura. En 1886, el colonizador Eduardo Casey dispone una considerable extensión a fin de posibilitar la radicación de 50 familias cuyo origen alemán había incorporado algunos rasgos culturales después de más de un siglo de radicación en las orillas del Río Volga.



La necesidad de exportar cereales por parte de las grandes estancias fundadas por Eduardo Casey y otros grandes terratenientes promueve a que, en 1883, lleguen las vías del Ferrocarril del Sud a la localidad. Sin embargo, recién el 26 de abril de 1884 sería inaugurada oficialmente, como parte del ramal Olavarría-Bahía Blanca. Como parte de la estación de ferrocarril se encuentra la construcción más antigua de la localidad.


Construida en 1883 en base al diseño arquitectónico británico, presenta como característica destacable el sistema de desagüe decorado con cabezas de leones y, en relieve, la fecha de construcción. 

Conserva, además, el aljibe original, probablemente también el primero de la localidad. El 17 de Julio de 1934 el pueblo de Coronel Suárez es declarado ciudad.

Es una estación que pertenece al Ferrocarril General Roca, en el ramal que presta servicio de pasajeros entre la Estación Plaza Constitución y la Estación Bahía Blanca la empresa estatal Trenes Argentinos Operaciones.


Por sus vías corren trenes de carga de la empresa Ferroexpreso Pampeano




Parroquia Nuestra Señora del Carmen, Realizada por un constructor local, Cayetano Bevacqua, la imponente obra tardó menos de dos años en ser finalizada.  La piedra fundamental del edificio parroquial fue colocada el 11 de junio de 1899. Presenta un frontis coronado por dos torres de estilo serio y riguroso, mezcla de orden jónico y corintio. Su interior se encuentra dividido en tres naves ricamente adornadas. Los vitrales laterales, del atrio y del antiguo batipsterio fueron traídos desde Alemania.




Hasta la proxima salida, amigos !!

viernes, 22 de octubre de 2021

Abra Del Hinojo Buenos Aires Argentina

 Abra del Hinojo:


Nos invita a disfrutarlo, por caminos de tierra serranos de destacadas vistas paisajísticas, en los cuales se destacan la presencia de los cerros Chaco, Pan de Azúcar y Curamalal, además del cruce de varios arroyos que descienden de las sierras.

Por este pintoresco valle transversal entre las sierras corre el Arroyo Hinojo Grande, uno de los numerosos cursos de agua de la región. Cubierto de abundante vegetación natural, el paisaje ofrece una hermosa visión serrana. Valio la pena juntar al grupo de amigos para recorrer la zona.





Fueron unos dias muy lindos de pedaleo, si pueden vayan  pueden hacerlo en auto tambien saliendo desde Pigue o Saavedra. 


Hasta la proxima amigos !!

martes, 16 de marzo de 2021

La Violeta, Pergamino. Buenos Aires

La Violeta

Como en todos los otros pueblos del partido de Pergamino, fue una empresa ferroviaria la que dio origen a la localidad. Queda como una gran incógnita a dilucidar el nombre de la localidad.

Descartada la hipótesis de que el dueño de las tierras Sr. Guillermo White, tuviera algún familiar de nombre Violeta, se afirma la que refiere que en realidad White, era un gran amante de estas flores y en la entrada de su campo, próxima a la estación y al pueblo poseía crecidos matorrales de ellas, antes se había denominado Kilómetro 136.Todo surgió cuando la empresa del Ferrocarril Central Córdoba (F.C.C.C.) recibió una concesión para extender su línea a Buenos Aires, en 1903, ampliándose su trazado desde la ciudad de Rosario hasta el puerto de Buenos Aires. La línea fue librada al servicio de cargas el 10 de mayo de 1909 y al usuario el 15 de mayo de 1912, solamente dos estaciones de este trazado estaban ubicadas en el partido: La Violeta y Juan G. Pujol.Los violetenses han logrado formar allí un pueblo que es un orgullo en los límites del partido.La Violeta es la localidad más alejada de la cabecera del partido; no obstante, ello no ha conspirado contra su progreso y evolución.

Hasta la próxima salida amigos! 🚴‍♀️